La esencia de la democracia participativa, está en la instauración del voto directo sobre las medidas que se aprueben desde el poder legislativo. Aquí no estamos en desacuerdo con la democracia representativa, pero queremos tener la posibilidad de ejercer directamente nuestro voto cuando no estemos de acuerdo con la opción de nuestros representantes. El voto directo se puede establecer de forma sencilla por Internet, usando por ejemplo el DNI-e.


NOTA: Las opiniones expuestas en este blog, que puedan incluir posicionamientos ideológicos pertenecen exclusivamente al autor y se exponen a título meramente divulgativo. Por tanto estas opiniones no posicionarán al movimiento de democracia participativa en ningún momento, ya que la esencia del mismo es que los ciudadanos puedan decidir libremente, independientemente de su ideología o corte social.

lunes, 7 de julio de 2014

Manifiesto última llamada

Recientemente he publicado el artículo Los límites de los recursos: Colapso inminiente, preocupado por la situación de no retorno que estamos alcanzando, me parecía inaudito además, que esta situación no fuese de alcance público, y se estuviese haciendo eco de ella en apenas unos pequeños círculos de académicos e intelectuales, por lo que me celebro el éxito, ante el prestigio de los académicos, investigadores, intelectuales, líderes políticos y líderes sociales que la han firmado. Es un hecho sin precedentes que puede marcar un antes y un después en la lucha contra este sistema, que nos lleva directamente al colapso social, económico y ecológico. Entre los firmantes de este texto se encuentran, Ada Colau, Alberto Garzón, Antonio Turiel, Arcadi Oliveres, Pedro Prieto, Cayo Lara, Enric Duran, Esther Vivas, Florent Marcellesi, Juan López de Uralde, Pablo Iglesias Turrión, Teresa Forcades y Xosé Manuel Beiras.

He extraído unas cuantas afirmaciones del manifiesto, lo suficientemente contundentes como para entender la magnitud de su importancia.


Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización, la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. 

El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.


No bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes.

No bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano, estas políticas nos llevaron a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.

Van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin.

A lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas rigurosas y viables. Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva.

 Manifiesto Original Completo

 Lo podeís firmar aquí

domingo, 15 de junio de 2014

Los límites de los recursos: Colapso inminiente

Todavía no lo hemos asumido, y nuestras estructuras sociales, económicas y políticas no están preparadas para ello, pero aún así es inevitable, no vamos a salir de esta crisis, la magnitud de esta crisis se ha debido a que hemos alcanzado techo en la extracción de recursos, y por tanto ya no podemos crecer, sino podemos crecer el sistema capitalista se vuelve inestable, entramos en lo que podríamos llamar una crisis sistémica, y esto no es todo, en un futuro no vamos a disponer de recursos suficientes para mantener nuestros estándares de vida actuales, el decrecimiento es inevitable y por tanto esto llevará al sistema capitalista tal y como lo conocemos al colapso.

El hecho ya es reconocido por científicos de las más importantes organizaciones de todo el mundo, que reflejan en sus estudios modelos que apuntan a un colapso social. Entre estas organizaciones están el KMPG, comité científico del Gobierno británico, la Nasa o la ONU, mientras que el Pentágono ya trabaja en el día después simulando el escenario de catástrofe planetaria. Incluso la siempre optimista AIE reconoce que el consumo de energía ya no se va a poder seguir manteniendo si no se aumenta de forma creciente la inversión, y esto lo dice mientras las principales petroleras están reduciendo la inversión porque los altos costes de inversión hacen inviable la explotación de los recursos, y no solo desde un punto de vista económico, sino también desde un punto de vista energético. Gran parte de la información sobre este colapso es analizada con formidable rigurosidad en el prestigioso blog de Antonio Turiel, The Oil Crash.

Según todas estas instituciones, este colapso obedece a una serie de patrones comunes, desigualdad social, degradación ambiental del suelo, los acuíferos y del aire, cambio climático, y agotamiento de los recursos energéticos y minerales. Provocando entre otras cosas escasez alimentaria y falta de prestación de servicios básicos (sanidad, energía, agua ...) a amplios sectores de la población.

Pocos analistas dudan ya de este colapso, cuya próxima expresión podría ser otra crisis mundial, quizás iniciada en China, que curiosamente este mismo año podría destronar a EEUU como primera potencia mundial en poder de compra, después de haber consumido tanto cemento en 3 años, como EEUU en todo el siglo pasado, pero también podría ser en Europa, que ante la bajada de produción de petroleo y gas en el mar del Norte, Noruega e Inglaterra, la crisis ucraniana y el nuevo acuerdo para la venta de gas entre Rusia y China, unido a la guerra que acaba de estallar en Irak, puede ver peligrar el suministro de energía para este mismo año, y en EEUU, donde las empresas de Fracking que iban a asegurar la autosuficiencia energética, están quebrando absorbidas por su propia burbuja, porque no es posible extraer este recurso de forma viable, ya no digamos de forma ambientalmente sostenible, o en cualquier otro lugar, candidatos no faltan.

La causa principal, agotamiento de los recursos

Empezamos por el pico del petróleo. El pico del petroleo hace referencia a la máxima capacidad de producción de petroleo, no quiere decirse que se acabe el petroleo, sino que que no se puede aumentar la producción aunque se quiera porque la extracción del petroleo en la fase de agotamiento es más lenta y dificultosa. Este pico del petroleo fue alcanzado a nivel mundial en 2006, casi en el mismo momento que lo vaticinó hubbert en 1956, la realidad es que la producción de petróleo ya ha empezado a decrecer y solo se ha logrado mantener gracias a la transformación de otras materias primas en petróleo, como las arenas bituminosas en Canadá, o el fracking en EEUU.

En cualquier caso, aunque haya datos de posibles o futuribles fuentes de energía, la realidad es que la TRE, Tasa de Retorno Energético (EROI en ingles), de todas las fuentes de energía,  está decreciendo a pasos agigantados, actualmente está en 20:1, esto contrasta con la tasa de retorno energético de las primeras sociedades industriales con petróleo de 100:1, y se acerca a niveles de los pueblos cazadores-recolectores, y de las sociedades agricolas primigenias, cuya TRE era de 10:1, incluso algunas fuentes de energía como el fracking se están explotando con TRE inferiores a 3, e inferiores a 1 en casos extremos, algo que a todas luces no lo van a poder sostener mucho tiempo.


Study of Peak Oil and Gas: Association for the Study of Peak Oil and Gas (ASPO)

En la gráfica se puede observar la drástica reducción de la producción de petroleo que vamos a experimentar en los próximos años, y que es posible que sea aplazada apenas unos pocos años por el fracking, a costa de un impacto ambiental desproporcionado sobre el planeta y que agravará de forma drámatica el inevitable colapso.

Se pueden valorar otras energías alternativas al petróleo, como el gas, la energía nuclear, o el carbón, pero el diagnostico no es muy diferente.

El pico de energía procedente del carbón ya se ha alcanzado en el año 2000, y lo peor es que los carbones más ricos en energía y menos contaminantes ya se han explotado, el techo de producción se alcanzará en algún momento próximo al 2020.

En cuanto al pico del gas es previsible que se alcance en 2020, aunque Europa tendrá probablemente graves problemas de suministro a partir de 2015.

El pico del uranio probablemente se alcance antes de 15 años. Con respecto a la fusión nuclear, bueno, apuntan algunos expertos que  "Siempre faltan 50 años para llegar al primer reactor comercial de fusión nuclear", y seguirán faltando, por que existen múltiples problemas que no tienen soluciones factibles a la vista.

Por otro lado están las energías renovables, cuyos límites no están tanto en la capacidad teórica, como en los recursos necesarios para aprevecharlas, los dos principales motivos para estos límites son:

La escasez de recursos materiales, donde destaca el caso del cobre, imprescindible para realizar la transición energética hacia las energías renovables basadas en una infraestructura eléctrica. Pues bien, el pico de producción del cobre se producirá en torno a 2018, lo que añadido a los costes crecientes de extracción, nos lleva a la inviabilidad de la electrificación total de la sociedad a los niveles de consumo energético que tenemos hoy en día.

El elevado coste de la transición, que a ritmos actuales nos llevaría 463 años, 34 años en el caso de aplicar una economía de guerra, suponiendo que estén disponibles los materiales suficientes a precios actuales, cosa que ya sabemos que es imposible.


La realidad nos marca que sin energía no hay crecimiento, y sin crecimiento una sociedad capitalista como la actual, basada en el crédito colapsa, y colapsará a mayor velocidad cuanto mayores sean las desigualdades y cuando menos preparados estemos para una transición energética adecuada. Por tanto no es de esperar un futuro optimista, ni siquiera voy a analizar aquí el problema ambiental, y que tiene mucha importancia en el otro gran problema al que nos vamos a enfrentar, la soberanía alimentaria.

Los graves problemas que nos vamos a encontrar próximamente para garantizar la soberanía alimentaria, y que ya se empiezan a notar, son que ya hemos alcanzado el pico del fósforo en 1989, que la agricultura industrial actual es fuertemente dependiente del petróleo, que los suelos agrícolas están profundamente degradados fruto de la contaminación y las malas prácticas de la agricultura industrial y que gran parte de los acuíferos están altamente contaminados. Todo esto da como resultado una agricultura fuertemente dependiente del petroleo, y que podría colapsar en conjunto con este sino reformamos el sector hacía una agricultura orgánica más sostenible.




En la gráfica podemos apreciar la tendencia al alza de los precios de los alimentos, y su relación con los precios del petroleo.


¿Existen alternativas a este colapso? 

Por supuesto que si, pero pasan por un decrecimiento en el consumo energético, por iniciar una transición hacia modelos mucho más sostenibles, donde la agricultura orgánica y local ha de jugar un papel fundamental, y por empezar a cuidar nuestro patrimonio natural, y no destrozarlo con técnicas desesperadas como el fracking, por reformar nuestro sistema de producción y enfocarlo hacia las personas y no hacia los mercados, por reformar nuestro sistema financiero, y por evolucionar en definitiva hacia un mundo más justo y sostenible.

Y aquí, nuevamente juega un papel fundamental e ineludible la democracia participativa, como defiende Antonio García -Olivares, sin democracia electrónica, y sin movilización social, no va a ser posible la transición hacia un mundo más justo y sostenible, al contrario seremos sometidos al control de las grandes corporaciones, y por tanto colapsaremos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Los clones del bipartidismo y el frente de izquierdas en España

El pasado 25 de Mayo hemos podido observar en las elecciones europeas un cambio evidente en el escenario político español, el tradicional bipartidismo muestra claros signos de decadencia, y es probable que los dos partidos que lo conforman se acaben extinguiendo en pocos años. Actualmente el PPSOE apenas alcanza el 49 % de los votos, ha perdido 14 millones de votos desde las generales de 2008. Esto es, durante los últimos 6 años ha perdido unos dos millones de votos al año, a este ritmo perderían sus 7,5 millones de votos en 4 años visualizando un horizonte optimista, optimista para los que aspiramos a derrocar este régimen, obviamente.

Pero el bipartidismo no ha esperado a derrubarse para crear una alternativa que les permita regerarse y limpiar su imagen, así que antes de caer ya tiene preparados sus clones, para proseguir con las políticas que nos han llevado a esta situación. "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

Se pueden visualizar 3 partidos claramente continuistas, 3 clones del PPSOE dispuestos a ocupar el vacio de poder que deja tras de si el bipartidismo, UPyD, Ciudadanos y VOX, que ya acumulan 1.756.037 votos. Sin olvidarse de una serie de partidos totalmente serviles a los intereses del bipartidismo, como CIU, PNV, CC, Foro de Asturias. En total las fuerzas que apoyan el actual régimen de capitalismo intervencionista corrupto suman más de 10 millones de votos.



Al otro lado tenemos los partidos de izquierda, los tradicionales y los no tradicionales, que han salido de la marginalidad y en estas elecciones han sumado entre todos 4,5 millones de votos, superando en más de un millón de votos el techo tradicional de las formaciones que podríamos considerar de izquierdas (excluyendo al PSOE por cuestiones obvias). Dicho techo se había alcanzado en 1996 con unos 3,5 millones de votos, con el añadido de que en este caso la participación ha sido bajísima, y por tanto podría esperarse que este número de votos siga subiendo cuando aumente esta participación.

Una parte de este éxito se debe a la reinvidicación de una democracia participativa que han abanderado principalmente varias formaciones Podemos, Primavera Europea, Partido X, Confederación Pirata y Partido da Terra. Un millón sietecientas mil personas que reclaman otra forma de hacer política, más democrática, y más participativa, aunque en algunas de estas formaciones no esté muy claro todavía como van a articular esa participación, o si esta va a ser real y efectiva, o simplemente un mero compromiso sin valor alguno.


Una vez terminado el análisis de los resultados electorales, me gustaría analizar la propuesta que surge de algunos de estos grupos de izquierda de formar un frente común para derrocar al bipartidismo, algo muy bonito a priori, pero que en cualquier caso choca bastante con la realidad, sumando todos los votos de todos los partidos de izquierdas no llegan para derrocar al bipartidismo, y mucho menos para superar en votos a los partidos afines al régimen, que siguen duplicando los votos que podríamos asignar a la izquierda política.

Otro gran handicap que nos encontramos es que al reducir opciones quearían borradas del mapa algunas de las diferentes sensibilidades que han quedado manifestadas en los resultados de estas elecciones. Es obvio que muchas de estas opciones están destinadas a converger por defender posturas practicamente idénticas, pero hay otras que tienen su marca de identidad bien definida, y que podría no quedar reflejada en una gran coalición, perdiendose en realidad una parte importante de estos votos en la abstención, al no existir opciones que representen a los sectores de la ciudadanía que busca estas sensibilidades.

Uno de los argumentos esgrimidos para crear la necesidad de este frente es que movilizaríamos a los abstencionistas, y la respuesta es evidente, nada hace pensar que los abstencionistas van a votar, y mucho menos que vayan a hacerlo unicamente en una dirección, es más, un aumento de la participación llevaría indudablemente a movilizar también al voto de la derecha que en estas elecciones se ha quedado en casa.

Por tanto, no va a haber un gobierno de izquierdas sin un cambio de mentalidad en la sociedad española, un cambio que no está claro que se haya producido como apuntan algunos. No está nada claro que un frente de izquierdas pueda ganar en estos momentos unas elecciones en España, pero una causa común como crear un
PROCESO CONSTITUYENTE o reformar la ley electoral, que simbolicen la caída del régimen corrupto en el que vivimos podría ofrecer mayores garantías para ganar las próximas elecciones.
La necesidad de una constitución más participativa que la actual podría ser el detonante que derrocase definitivamente al bipartidismo y su sistema de partidos corrupto y clientelar.

domingo, 19 de enero de 2014

Masdar, Una Ciudad Autosuficiente

No solo es posible, se está haciendo, estoy hablando de Masdar, una ciudad diseñada por Norman Foster, que se está construyendo desde 0 en un clima extremo como es el de Abu Dhabi. Algún día no muy lejano, todas las ciudades tendrán que adaptarse o incluso reconstruirse por fases siguiendo modelos similares de sostenibilidad adaptados a las diferentes características sociales, culturales y bioclimáticas de cada región.



Podría parecer caro, impresión reforzada por los petrodolares que la hacen posible, pero debemos tener en cuenta que se van a ahorrar una flota de unos 25.000 vehículos, con su respectivo mantenimiento, se ahorrarán también la factura energética, que supone aproximadamente un 10 % del PIB, se ahorraran también la mayor parte del gasto sanitario, derivado de la contaminación, los accidentes de automobil e incluso de la falta de ejercicio, al quedar la ciudad preparada para ir en bicicleta o andando.

Y debemos tener en cuenta sobre todo que se va a tratar de una ciudad autosuficiente en cuanto a climatización, energía, agua, alimentos y muchas cosas más, ya que reciclará todo, desalinizará el agua, se utilizará arquitectura bioclimática, y la energía se producirá a través de fuentes renovables dentro de la ciudad.

Profundizando un poco más, nos damos de cuenta de que por desgracia no va a ser un paraíso del bienestar, aunque esto se debe a causas no técnicas, sino políticas, se observan carencias sociales graves en la estructuración de esta futura ciudad, debidas a su ejecución en un país sin libertades y con enormes carencias democráticas. Pero indiscutiblemente esta ciudad será un oasis económico, con una capacidad de resistencia enorme ante cualquier crisis, ya sea financiera, de recursos, o mixta, y no solo en el corto plazo, sino también en el largo plazo.

Decir por último, que se trata de un modelo pionero, y por tanto mejorable, mejorable en costes, y seguramente en muchas cosas más, algunas de las cuales se verán en la práctica, pero sin duda es un modelo a seguir.

 http://es.wikipedia.org/wiki/Masdar
 http://www.mundo-geo.es/green-living/masdar-city-la-ciudad-de-cero-emisiones-en-el-desierto

miércoles, 7 de agosto de 2013

Renta Básica Universal

De un tiempo a esta parte se ha empezado a extender una nueva idea, que consiste en ofrecer un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva.

Se trata de la Renta Básica Universal, un nuevo derecho que ya se ha empezado a instaurar en algunos países, y que sin duda merece la pena analizar detenidamente, para predecir sus consecuencias, tanto positivas, como negativas, y así poder tomar en consideración la mejor decisión posible.

En primer lugar vamos a citar sus ventajas, como la mejora de la situación de las personas con un nivel adquisitivo básico, reduciéndose la tasa de pobreza, y los desequilibrios sociales, que actualmente son muy elevados.

Ofrecería la oportunidad de realizar labores no remuneradas, gracias a la garantía de tener asegurada nuestra subsistencia, como por ejemplo el cuidado de niños, de mayores o de personas discapacitadas por sus propios familiares, que de otra forma supondrían un coste económico enorme para la sociedad. Pero también la oportunidad de aquellas personas más desfavorecidas, para estudiar y alcanzar una formación que les permita mejorar sus capacidades para llevar una vida digna.

Se reduciría el poder que tienen las grandes fortunas sobre las personas, al tener estas acceso a más oportunidades de formación, y no depender de estas para su subsistencia. Una sociedad sin miedo, es una sociedad más difícil de dominar. Esto es algo que tiene connotaciones particularmente importantes. Por ejemplo, las presiones por despido para realizar acciones contrarias a los principios propios ya no serían tan efectivas, ya que la amenaza del despido no sería tan grave. Esto ayudaría a luchar contra la destrucción del medio ambiente, contra la corrupción, contra las injusticias sociales, etc.

Permitiría también a las victimas de violencia doméstica, alcanzar una independencia económica, que les permitiría iniciar una nueva vida sin la amenaza de no poder cubrir sus necesidades básicas.

Como consecuencia de todo lo anterior, se mejoraría también el funcionamiento democrático, al disponer los ciudadanos de empoderamiento social y tiempo para ejecutar un activismo social y político que dificulte acciones que amenacen al medio ambiente, la justicia social, o la convivencia entre los individuos.

A pesar de todo ello, existen problemas inherentes al establecimiento de este tipo de medidas, el primero de ellos sería el efecto llamada, relacionado con el establecimiento de esta medida en países pioneros. Para evitarlo habría que poner barreras, como la exigencia de nacionalidad, o de un determinado tiempo de residencia en el país..

También existe el riesgo de ofrecer una renta tan grande, que haga que los estímulos para seguir trabajando en ciertas profesiones no sean suficientes, provocando que con el trabajo realizado, no se cubran las necesidades básicas.

Esto se contrarrestaría a través del libre mercado, ya que ante la escasez productos, y el elevado déficit comercial que se provocaría derivado de un aumento de las importaciones y una reducción de las exportaciones, la moneda se devaluaría de forma automática provocando una subida brusca de la inflación hasta llegar a un nuevo punto de equilibrio en que la gente, se sentiría estimulada a trabajar.

Por ello es importante ofrecer una renta adecuada a las necesidades elementales, manteniendo el estímulo de la gente a trabajar para cubrir el resto de sus necesidades, y mejorar así su bienestar. Sin embargo, parece evidente que la fuerza laboral se reduciría, reduciéndose también el consumo asociado a nuestras ajetreadas vidas, y llegando a un punto de equilibrio en el que trabajaríamos muchas menos horas, y consumiríamos solamente aquellos productos por los que estemos dispuestos a trabajar para conseguirlos. Algo que a priori parece lógico, pero que sin embargo está en las antípodas del capitalismo.

En el caso de utilizar monedas supranacionales, como el euro, que no se pueden devaluar, este punto de equilibrio se alcanzaría ante la necesidad de equiparar los ingresos a los gastos del estado. No sería por tanto la renta básica compatible con el endeudamiento financiero, ya que este endeudamiento exige la devolución de intereses, y esta devolución exige un crecimiento económico que con la renta básica probablemente no sería necesario, y no se produciría, pero en caso de permitir el endeudamiento, volveríamos al modelo clásico, en el que el país queda en manos de los tiburones financieros, que se encargarían de evitar gracias a la carga financiera provocada precisamente por los intereses, que el país pudiese implantar este tipo de medidas en el futuro.

Por tanto para alcanzar la renta básica habría que aumentar de forma drástica la presión fiscal. La forma más razonable de aplicar este aumento, desde mi punto de vista, que no es el único, es actuando sobre el consumo, ya que por un lado de esta forma gran parte de la renta básica revierte nuevamente sobre el estado, a través del IVA, y además se incentiva el trabajo y la producción locales al no estar sometidos a actividades impositivas. Tengo que añadir además, que el IVA es un impuesto progresivo, ya que paga más quien más consume, y quien consume productos más caros e innecesarios. Pero tiene el inconveniente de que habría que controlar escrupulosamente el contrabando y el tráfico de mercancías. Por último de esta forma se desincentiva el consumo interno, reduciéndose así la necesidad de producir más, rompiendo la lógica capitalista de que para vivir mejor hay que crecer económicamente.

Pero el mayor problema, es que todas estas consecuencias serían suficientes como para provocar la ira de los grandes lobbies corporativos, que obviamente nada le importan las vidas de las personas, y que controlan además los medios de comunicación dominantes, mediante los cuales mantienen controlados los deseos y las inquietudes de la mayor parte de la población. La sociedad necesita ser consciente de estos hechos para afrontar con garantías la transición hacia un nuevo modelo económico basado en el bien común, dentro del cual la renta básica cobraría sin duda mucho sentido.

Otro problema es el miedo a que algunos trabajos desagradables no serían realizados, una preocupación que no debería existir, a nadie le gusta recoger chapapote, no existe, o no debería existir ningún trabajo que reúna las condiciones infrahumanas en las que un ejercito de voluntarios que no cobraban nada, trabajaron para limpiar las playas y los acantilados de la costa gallega durante el Prestige. Por tanto, pensar que se va a dejar de recoger la basura, o que se va a dejar de producir comida, porque nadie va a querer ejercer esa profesión, es desconocer totalmente las profundas raíces culturales sobre las que está asentada la sociedad humana, otra cosa es que aquellos que realicen las peores profesiones sigan siendo los obreros peor pagados, obviamente cada profesión pasaría a ser remunerada en función de la demanda, y no de la necesidad.

Además muchos trabajos desagradables, no rentables socialmente e innecesarios para cubrir las necesidades básicas de la gente, no serían cubiertos al no haber trabajadores dispuestos a ejercer dichas profesiones.

Se eliminaría aparte un porcentaje muy elevado de burocracia relacionada con las ayudas públicas, que podrían dejar de existir, y que acapara ingentes recursos de la administración, que en este caso serían innecesarios al estar cubierta toda la población de un país, o idealmente del mundo.

Aportaría mayor seguridad para los emprendedores, ya que no correrían el riesgo de quedarse sin nada, siempre les quedaría la Renta Básica Universal. Además esta les serviría de complemento durante los comienzos.

Concluyendo, esta transición hacia una Economía del Bien Común supone además una transición cultural e ideológica, que debe ir más allá del individualismo reinante, para fomentar relaciones ganar ganar entre los miembros de la sociedad, olvidándose, de los miedos generados desde un sistema corporativo, que nos controla a través de sus extensas redes clientelares, de las que sin quererlo, formamos parte. Para ello, la herramienta más eficaz para destruir este lazo a corto plazo, parece ser la Renta Básica Universal, y para alcanzar este objetivo, que debería de ser común a todos los ciudadanos de este planeta, puedes firmar esta Iniciativa Ciudadana Europea, que busca la tramitación y el estudio de esta iniciativa ante el parlamento europeo:

http://basicincome2013.eu/ubi/es/

Si los argumentos expuestos aquí te han convencido, difunde o mejora este artículo.